sábado, 17 de enero de 2015

¡Noche, día, noche, día...!

Hoy cumple Iris dos años y medio. Por eso ayer me gustó tanto jugar a representar lo que ha hecho la Tierra desde que ella nació. La idea ha surgido de ella, esto es lo más gracioso. Os lo explico. Estábamos leyendo un libro que había dejado en el comedor hace unos días. Un libro ilustrado estupendo en el que se explican los fenómenos del día y la noche para niños, las estaciones y porqué los días son más cortos en invierno que en verano. En el libro unos niños hacen precisamente esta representación ;-).

 




El libro lo habíamos leído antes, y le había gustado. La primera vez que lo cogió ojeó unas cuantas páginas con entusiasmo, y con el mismo entusiasmo lo dejó de lado para coger otro libro enseguida :-). La segunda vez llegamos a leerlo entero. Y hace unos días me lo pidió en su habitación y se lo llevó al comedor. Solemos leer en el sofá del comedor, aunque su biblioteca está en su cuarto. A veces leemos por las mañanas, cuando me lo pide. Y a Tomás y a mi nos gusta leerle juntos en el sofá por las noches. Tapaditos con la misma manta, ahora que hace frío: éste es uno de los placeres de mi vida.

La cuestión es que al ver las imágenes de las estaciones y de los niños representando las estaciones, le he preguntado si quería que jugáramos a eso. Me ha dicho un ¡Sí!, y rápidamente he pinchado en un palillo largo una de las pelotas del globo terrestre que tenemos por casa, he clavado una chincheta donde vivimos y he cogido una linterna. Ella ha elegido ser el Sol y entonces he puesto una estrella de fieltro que tenía en la estantería en el suelo y le he dicho que tenía que pisarla mientras iluminaba la Tierra con la linterna. Me he puesto a darle vueltas rotando la Tierra mientras me movía a su alrededor y le decía teatralizando:
"Aquí es verano y hace mucho calor. ¡Puf! Qué calor. Tú naciste en verano. Ibas desnuda y mamá y papá llevaban ropa de tirantes... Ahora es otoño, el día duraba cada vez menos. Por eso hacía menos calor y las hojas se caían de los árboles. Mira, ¡una hoja que se cae! Para pasear íbamos más abrigados... Aquí es invierno, como ahora, ¡Qué frío! Íbamos con la misma ropa que ahora, con el batonete por casa y la estufa encendida... Aquí era primavera y había más luz, más calor, las flores crecían con la luz del Sol, los insectos comían su néctar y los pájaros comían a los insectos, por eso se escuchaban los trinos de muchos pájaros. ¿Les oyes?... Y ¡Otra vez es verano! ¡Puf, qué calor! Aquí fue cuando cumpliste tu primer año, porque la Tierra había dado una vuelta al Sol desde que naciste. ¿Ves? Hicimos una fiesta para celebrarlo... Y aquí era otra vez otoño y las hojas de los árboles se volvían a caer... Aquí era invierno ¡qué frío! y te ponías siempre el abrigo para salir, como ahora... Aquí era otra vez primavera, ¡qué bien huele a flores! ¡pío, pío! ¿oyes los pájaros? Mira, un insecto... ¡Y aquí fue el verano pasado! Estuvimos en casa de la Lala y nos bañábamos en la piscina. Tú jugabas a pescar, ¿te acuerdas? Y aquí hicimos otra fiesta con toda la familia para celebrar tu segundo cumpleaños, ¿te acuerdas? (Qué bonica, se acordaba perfectamente). Claro, pues eso fue porque la Tierra ya había dado dos vueltas al Sol desde que tú naciste... Aquí volvía a ser otoño y las hojas se caían de los árboles... Y aquí estamos ahora, que es invierno y hace tanto frío que tenemos que abrigarnos muy bien para salir. ¡Ya hemos llegado a AHORA! Y como hemos dado dos vueltas y estamos a mitad de camino para la siguiente, tienes dos años y medio... Aquí será primavera, hará más calor, olerá a flores y empezaremos a escuchar a los pájaros... Y aquí será verano, iremos a casa de la Lala y nos bañaremos en la piscina. Y será tu cumpleaños, y haremos una fiesta para celebrar que cumplirás tres años, porque la Tierra ya habrá dado tres vueltas alrededor del Sol. Y jugaremos a este juego en la piscina de la Lala, ¿quieres?" 
"¡Sí, sí!" Qué bonica es. Me encanta cuando se queda buscando sus recuerdos, mirando a un punto fijo y luego me mira de vuelta con el rostro de haber comprendido. Y cuando imagina algo que le estoy contando y se mete en el mundo de fantasía conmigo. Le ha gustado tanto el juego que me ha pedido repetir. Entonces hemos repetido el juego de la traslación, empezado a fijarnos en el día y la noche. Hemos empezado a ver cómo la chincheta que había puesto aprox. donde vivimos se iluminaba intermitentemente por la luz de la linterna al rotar la Tierra. Me he detenido y hemos repetido juntas: "noche, día, noche, día..." También le he contado: "Ahora está amaneciendo, ahora es medio día, ahora está anocheciendo, ahora es de noche, ¡y ahora vuelve a amanecer!..." En seguida ha querido ser la Tierra y se ha puesto a jugar a de día y de noche mientras yo le iluminaba. Luego hemos vuelto al libro y hemos acabado de leerlo. Ella se ha puesto a jugar con la chincheta, a sacarla y volver a clavarla en el mismo sitio. Nos hemos ido a vivir a las Baleares hasta que ha conseguido volver a Alicante. ¡jajaja! No era sencillo porque como ella misma me ha dicho, España es muy pequeña (en una pelota tan pequeña).

Para comprobar que España es pequeña respecto a otros países se me ha ocurrido sacar el mapamundi de la pared, uno de esos cuadros de imanes, y nos hemos puesto a jugar al puzle del mundo. Hemos reconstruido la Antártida (siempre empieza por los pingüinos, son su debilidad), Australia, África y Sudamérica (seguramente porque es donde están los animales que más le gustan). Hemos visto que Australia estaba al otro lado de España en la pelota, y que en el mapa esto no se ve. En el mapa me ha contado ella a mi, lo que le había contado yo antes con la pelota: "En España ahora es dedía, y entonces en Australia es de noche", y ha intentado poner a Australia en el hueco de España, pero no ha podido y nos hemos reído mucho. "Es pequeña", me ha repetido. Últimamente hace mucho esto de repetir las cosas, consciente de que lo repite en distintas situaciones. Entonces ha dejado España en su sitio y me ha dicho que quería jugar con el puzle de España, el otro puzle-cuadro que tenemos en su cuarto. Antes de cambiar de puzle se me ha ocurrido algo muy divertido, que le ha gustado mucho hacer: hemos cogido la pieza de la Península Ibérica del mapa mundi y lo hemos mirado de cerca con el mapa de España al fondo, en la pared, ¡y hemos hecho que coincidan! Tenemos que jugar más a formas y perspectivas. Ha sido divertido. Jugando en el comedor con el puzle de España se nos ha hecho la hora de comer. Tomás ha llegado a casa y ella ha ido corriendo a contarle: "¡Noche, día, noche, día...!" Está claro que ha sido lo que más le ha gustado.

La sorpresa ha llegado cuando esta noche hemos salido a por butano a la gasolinera y nada más pisar la calle me dice: "¡Noche, noche! No está el Sol. ¡Noche, día, noche, día...!" Moviendo sus deditos como si rotara la pelota de la Tierra. Y le he recordado "Claro, aquí es de noche y (como hemos visto en el libro) ahora es de día en Bolivia, el país del tito Carlos, y en Australia está saliendo el Sol. Porque están debajo de nuestros pies, en el otro lado de la Tierra." Me alucinan sus miradas y cómo entiende todo lo que le decimos, en su nivel. Sabe perfectamente que en Australia hay canguros y koalas. Hemos visto documentales y recuerda los dibujos de The Koala Brothers. Todavía no habla con fluidez, pero se expresa desde que aprendimos a comunicarnos por lenguaje de signos. Comprende y recuerda más de lo que sabe expresar. Para muestra... "el chiste" y mi reflexión final.

En el coche nos pide una galleta de choco (sin azúcar). Le decimos que no hemos cogido, pero su padre le dice que tenemos manzanas y queso. Le pregunta qué quieres. Y ella contesta: "apple". Su padre y yo no nos hemos podido aguantar la risa. Está aprendiendo a hablar despacio, ¡pero en bilingüe! Es bilingüe gracias a que vemos series en inglés, a que juega con la tablet en inglés, y como nos rodea el inglés a veces hasta le hablo en inglés... y eso no podría ser sin Internet. Gracias a que tenemos Internet conocí y le pude comprar varios libros en inglés, entre los que está el que disfrutamos ayer, y hemos hecho recetas en inglés, como el Apple cake... Su mundo no puede (ni debería) ser el mismo que el mundo que yo tuve a su edad. Los niños de ahora pueden llegar más lejos que nosotros, su mundo puede ser más grande, está conectado, pueden tener mejores estímulos y nosotros más recursos para educarlos mejor. A ver si me animo y en la próxima entrada comento algunos recursos que utilizamos para jugar y aprender en otros idiomas.